El herpes zóster, también conocido como culebrilla o zona, es una enfermedad viral causada por la reactivación del virus varicela-zóster, el mismo que provoca la varicela. Esta condición puede afectar a cualquier persona que haya tenido varicela anteriormente, aunque es más común en adultos mayores de 50 años y personas con sistemas inmunológicos debilitados.
Reconocer los síntomas del zóster de manera temprana es fundamental para buscar atención médica oportuna y evitar complicaciones. A continuación, te presentamos los 10 síntomas más importantes que debes conocer sobre esta enfermedad.
1. Dolor Intenso en un Área Específica del Cuerpo
Uno de los primeros síntomas del zóster es un dolor agudo, punzante o ardiente que aparece en una zona localizada del cuerpo, generalmente en un solo lado. Este dolor puede presentarse varios días antes de que aparezca cualquier erupción cutánea visible.
El dolor puede variar en intensidad desde una molestia leve hasta un dolor severo e incapacitante. Muchas personas describen esta sensación como:
- Ardor continuo
- Punzadas eléctricas
- Sensibilidad extrema al tacto
- Dolor pulsátil constante
Esta molestia suele concentrarse en el tórax, abdomen o rostro, siguiendo el recorrido de un nervio específico. Es importante destacar que el dolor puede ser tan intenso que algunas personas lo confunden inicialmente con problemas cardíacos o renales, dependiendo de su ubicación.
2. Erupción Cutánea en Forma de Franja o Banda
Después del dolor inicial, aparece una erupción característica que es el signo más distintivo del zóster. Esta erupción se presenta típicamente en forma de franja o banda que rodea un lado del cuerpo, desde la columna vertebral hasta el esternón, aunque puede aparecer en otras áreas.
La erupción comienza como manchas rojas que rápidamente evolucionan y presentan las siguientes características:
- Distribución unilateral (afecta solo un lado del cuerpo)
- Patrón dermatomal (sigue el recorrido de un nervio)
- Color rojizo o rosado intenso
- Aparición progresiva durante varios días
Esta distribución tan característica ayuda a los profesionales de la salud a diferenciar el zóster de otras afecciones cutáneas.
3. Ampollas Llenas de Líquido
Aproximadamente entre 1 y 3 días después de la aparición de la erupción roja, se forman ampollas o vesículas llenas de un líquido claro. Estas ampollas son similares a las que aparecen en la varicela, pero se presentan en un patrón más localizado.
Las características de estas ampollas incluyen:
- Agrupaciones de vesículas pequeñas
- Líquido inicialmente transparente que puede volverse turbio
- Tamaño variable, desde pequeñas hasta más grandes
- Aparición en brotes sucesivos durante 3-5 días
Es fundamental evitar rascar o romper estas ampollas, ya que el líquido que contienen es altamente contagioso y puede transmitir el virus a personas que no han tenido varicela. Además, romper las ampollas aumenta el riesgo de infección bacteriana secundaria.
4. Picazón y Hormigueo
Antes, durante y después de la aparición de la erupción, muchas personas experimentan una sensación intensa de picazón y hormigueo en el área afectada. Esta sensación puede ser uno de los primeros signos de advertencia de que el zóster está desarrollándose.
El hormigueo puede describirse como:
- Sensación de «alfileres y agujas»
- Picazón persistente que no se alivia al rascarse
- Sensación de quemazón superficial
- Adormecimiento intermitente
Aunque la picazón puede ser muy molesta, es importante resistir la tentación de rascar la zona afectada, ya que esto puede provocar cicatrices permanentes, infecciones secundarias y prolongar el tiempo de curación.
5. Sensibilidad Extrema al Tacto
La zona afectada por el zóster suele volverse hipersensible, una condición conocida como alodinia. Esto significa que incluso el roce más suave de la ropa, el agua o el aire puede causar dolor o malestar significativo.
Esta hipersensibilidad se manifiesta de diversas formas:
- Dolor al contacto con la ropa o sábanas
- Incomodidad al ducharse o bañarse
- Molestia con cambios de temperatura
- Dolor al roce accidental de cualquier objeto
Esta sensibilidad extrema puede interferir significativamente con las actividades diarias y el sueño, afectando la calidad de vida del paciente durante el brote activo de la enfermedad.
6. Fiebre y Escalofríos
Muchas personas con zóster experimentan síntomas sistémicos como fiebre y escalofríos, especialmente durante las primeras etapas de la enfermedad. Estos síntomas indican que el sistema inmunológico está respondiendo activamente a la reactivación viral.
La fiebre asociada al zóster generalmente:
- Es de grado bajo a moderado (37.5°C – 39°C)
- Aparece antes o simultáneamente con la erupción
- Puede durar varios días
- Se acompaña de malestar general
Los escalofríos pueden presentarse de forma intermitente y causar sensación de frío intenso incluso en ambientes cálidos. Si la fiebre supera los 39°C o persiste por más de 3-4 días, es importante buscar atención médica para descartar complicaciones.
7. Fatiga y Debilidad General
El cansancio extremo y la sensación de debilidad son síntomas comunes del zóster que pueden aparecer incluso antes de la erupción cutánea. Esta fatiga no es simplemente cansancio normal, sino un agotamiento profundo que no mejora con el descanso.
La fatiga asociada al zóster se caracteriza por:
- Sensación de agotamiento persistente
- Falta de energía para realizar actividades cotidianas
- Necesidad aumentada de dormir
- Debilidad muscular generalizada
Este síntoma es resultado de la respuesta del sistema inmunológico al virus y del propio proceso inflamatorio. La fatiga puede persistir durante varias semanas, incluso después de que la erupción haya sanado, por lo que es importante permitir al cuerpo el tiempo necesario para recuperarse completamente.
8. Dolor de Cabeza
El dolor de cabeza es un síntoma frecuente del zóster, especialmente cuando la erupción afecta la cara, el cuero cabelludo o el área cercana a los ojos. Este dolor puede variar desde una molestia leve hasta un dolor intenso tipo migraña.
Las características del dolor de cabeza relacionado con el zóster incluyen:
- Dolor localizado en un lado de la cabeza
- Sensación de presión o pulsación
- Intensidad que varía a lo largo del día
- Puede empeorar con la luz brillante o el ruido
Cuando el zóster afecta el nervio trigémino (que controla la sensibilidad facial), el dolor de cabeza puede ser particularmente severo y requerir evaluación médica urgente, especialmente si se acompaña de cambios en la visión o síntomas neurológicos.
9. Malestar Estomacal y Náuseas
Algunas personas con zóster experimentan síntomas gastrointestinales como náuseas, pérdida de apetito y malestar estomacal. Estos síntomas suelen ser más prominentes durante la fase aguda de la enfermedad.
Los síntomas gastrointestinales pueden incluir:
- Náuseas leves a moderadas
- Disminución del apetito
- Sensación de estómago revuelto
- Malestar abdominal general
Estos síntomas pueden estar relacionados con la respuesta inflamatoria general del cuerpo, el dolor intenso que experimenta la persona, o en algunos casos, cuando el zóster afecta nervios en el área abdominal. Mantenerse hidratado y consumir alimentos ligeros puede ayudar a manejar estas molestias.
10. Costras y Descamación
Después de aproximadamente 7-10 días de la aparición de las ampollas, estas comienzan a secarse y formar costras. Esta es una señal de que el brote está entrando en su fase de curación, aunque el proceso completo puede tomar varias semanas.
El proceso de formación de costras se caracteriza por:
- Las ampollas se secan gradualmente
- Formación de costras amarillentas o marrones
- Las costras se caen naturalmente después de 2-4 semanas
- Puede quedar decoloración temporal de la piel
Es crucial permitir que las costras se caigan naturalmente sin arrancarlas, ya que removerlas prematuramente puede resultar en cicatrices permanentes y aumentar el riesgo de infección. Durante esta fase, la piel puede continuar sintiendo picazón, pero el dolor generalmente comienza a disminuir gradualmente.
Causas Principales del Zóster
El herpes zóster es causado por la reactivación del virus varicela-zóster (VVZ), que permanece latente en el tejido nervioso después de que una persona ha tenido varicela. Las principales causas y factores desencadenantes incluyen:
Reactivación del virus latente: Después de recuperarse de la varicela, el virus no se elimina completamente del cuerpo, sino que permanece inactivo en las células nerviosas cercanas a la médula espinal. Años o décadas después, el virus puede reactivarse y viajar a lo largo de las fibras nerviosas hasta la piel, causando el zóster.
Debilitamiento del sistema inmunológico: La principal causa de reactivación es un sistema inmunológico debilitado que ya no puede mantener al virus bajo control. Esto puede ocurrir debido a:
- Envejecimiento natural (especialmente después de los 50 años)
- Enfermedades que afectan el sistema inmunológico
- Estrés físico o emocional prolongado
- Cirugías mayores o traumatismos
- Ciertos tratamientos médicos que suprimen el sistema inmune
Edad avanzada: El riesgo de desarrollar zóster aumenta significativamente con la edad. Aproximadamente la mitad de todos los casos ocurren en personas mayores de 60 años, ya que el sistema inmunológico naturalmente se debilita con el envejecimiento.
Estrés crónico: El estrés prolongado puede debilitar las defensas del cuerpo, creando condiciones favorables para que el virus se reactive. Situaciones de estrés emocional intenso o problemas de salud mental pueden desencadenar un brote.
Fatiga y falta de sueño: No dormir adecuadamente o experimentar fatiga crónica puede comprometer la función inmunológica y aumentar la susceptibilidad a la reactivación del virus.
Prevención del Zóster
Aunque no siempre es posible prevenir completamente el zóster, existen medidas efectivas que pueden reducir significativamente el riesgo de desarrollar esta enfermedad o disminuir su severidad:
Vacunación: La forma más efectiva de prevenir el zóster es mediante la vacunación. Existe una vacuna específica recomendada para adultos mayores de 50 años, incluso si ya han tenido zóster anteriormente. Es importante consultar con un profesional de la salud sobre la idoneidad y disponibilidad de esta vacuna.
Fortalecer el sistema inmunológico: Mantener un sistema inmunológico saludable es fundamental para prevenir la reactivación del virus:
- Llevar una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y nutrientes esenciales
- Realizar ejercicio físico regularmente
- Dormir entre 7-9 horas diarias
- Mantener un peso saludable
- Evitar el consumo excesivo de alcohol y tabaco
Manejo del estrés: Dado que el estrés es un factor desencadenante importante, es crucial implementar estrategias efectivas de manejo del estrés:
- Practicar técnicas de relajación como meditación o yoga
- Mantener actividades recreativas y pasatiempos
- Buscar apoyo social y emocional cuando sea necesario
- Establecer límites saludables en el trabajo y vida personal
Evitar el contacto con personas infectadas: Si nunca has tenido varicela ni has sido vacunado contra ella, evita el contacto directo con personas que tienen zóster activo, especialmente con sus lesiones cutáneas, ya que puedes contagiarte de varicela.
Higiene adecuada: Mantener buenas prácticas de higiene puede ayudar a prevenir infecciones secundarias y la propagación del virus:
- Lavarse las manos frecuentemente
- Evitar compartir objetos personales
- Mantener las áreas de piel limpias y secas
Atención médica oportuna: Si experimentas síntomas que sugieren zóster, busca atención médica rápidamente. El tratamiento temprano puede reducir la severidad del brote y el riesgo de complicaciones como la neuralgia postherpética.
Preguntas Frecuentes sobre el Zóster
¿El zóster es contagioso?
Sí, una persona con zóster puede transmitir el virus varicela-zóster a alguien que nunca ha tenido varicela, quien desarrollaría varicela, no zóster. El contagio ocurre a través del contacto directo con el líquido de las ampollas. Una vez que las lesiones forman costras, ya no son contagiosas.
¿Cuánto tiempo duran los síntomas del zóster?
Generalmente, el brote completo de zóster dura entre 2 y 4 semanas. El dolor puede comenzar varios días antes de la erupción, las ampollas aparecen durante la primera semana, y las costras se caen después de 2-3 semanas. Sin embargo, algunas personas pueden experimentar dolor persistente durante meses o años.
¿Se puede tener zóster más de una vez?
Sí, aunque es poco común, es posible tener zóster más de una vez. Aproximadamente 1 de cada 20 personas que han tenido zóster lo desarrollará nuevamente. Las personas con sistemas inmunológicos debilitados tienen mayor riesgo de recurrencia.
¿Cuándo debo consultar a un médico?
Debes buscar atención médica inmediatamente si sospechas que tienes zóster, especialmente si: la erupción aparece cerca de los ojos, tienes más de 50 años, el dolor es severo, tienes un sistema inmunológico debilitado, o la erupción está muy extendida. El tratamiento temprano es crucial para mejores resultados.
¿El zóster siempre causa una erupción visible?
En la gran mayoría de los casos sí aparece erupción, pero existe una forma rara llamada «zóster sine herpete» donde el dolor sigue el patrón característico del zóster pero sin erupción cutánea visible. Esta forma es difícil de diagnosticar.
¿Qué es la neuralgia postherpética?
Es la complicación más común del zóster, que consiste en dolor persistente en el área afectada que continúa después de que las lesiones cutáneas han sanado. Puede durar meses o incluso años, y es más común en personas mayores de 60 años.
¿Pueden los niños desarrollar zóster?
Sí, aunque es mucho menos común que en adultos. Los niños que tuvieron varicela durante el primer año de vida o cuyas madres tuvieron varicela durante el embarazo tienen mayor riesgo de desarrollar zóster en la infancia.
¿La vacuna contra el zóster es segura?
Sí, la vacuna contra el zóster ha demostrado ser segura y efectiva en estudios clínicos extensos. Los efectos secundarios más comunes son leves, como dolor en el sitio de inyección, enrojecimiento o hinchazón. Es importante consultar con un profesional de la salud sobre tu situación particular.
¿Qué diferencia hay entre el zóster y la varicela?
Ambas son causadas por el mismo virus, pero son manifestaciones diferentes. La varicela es la infección inicial, generalmente en la infancia, con erupción generalizada por todo el cuerpo. El zóster es la reactivación del virus años después, con erupción localizada en una franja o banda, típicamente más dolorosa.
¿Puedo hacer ejercicio si tengo zóster?
Durante la fase activa del zóster, es recomendable descansar y evitar ejercicio intenso. El sudor y el roce de la ropa deportiva pueden irritar las lesiones. Una vez que comienza la curación y con aprobación médica, puedes retomar gradualmente tus actividades físicas.
Referencias:
- Centers for Disease Control and Prevention (CDC) – Shingles (Herpes Zoster)
- Mayo Clinic – Shingles
- World Health Organization (WHO) – Herpes viruses
- MedlinePlus – Culebrilla (Herpes Zóster)
- NHS – Shingles
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