La gastritis es una inflamación del revestimiento interno del estómago que afecta a millones de personas en todo el mundo. Esta condición puede presentarse de forma aguda o crónica, y sus síntomas pueden variar desde molestias leves hasta dolor intenso que afecta significativamente la calidad de vida.
Reconocer los síntomas de la gastritis es fundamental para buscar atención médica oportuna y evitar complicaciones. A continuación, te presentamos los signos más comunes que pueden indicar la presencia de esta afección digestiva.
1. Dolor o Ardor en la Parte Superior del Abdomen
El dolor en la parte superior del abdomen, conocido como epigastrio, es el síntoma más característico de la gastritis. Este malestar puede manifestarse como una sensación de ardor, quemazón o dolor punzante que se localiza justo debajo del esternón.
Esta molestia tiende a empeorar cuando el estómago está vacío, especialmente entre comidas o durante la noche. En muchos casos, el dolor puede aliviarse temporalmente al comer ciertos alimentos o tomar antiácidos, aunque esto no resuelve el problema subyacente.
Características del dolor:
- Sensación de quemazón persistente
- Intensidad variable desde leve hasta severa
- Puede irradiarse hacia la espalda
- Empeora con el estómago vacío
2. Náuseas y Vómitos
Las náuseas son un síntoma frecuente en personas con gastritis, presentándose como una sensación desagradable de malestar estomacal que puede o no culminar en vómito. Esta manifestación ocurre debido a la irritación del revestimiento gástrico inflamado.
Los vómitos pueden contener alimentos no digeridos, bilis de color amarillo verdoso, o en casos más graves, sangre que puede aparecer roja brillante o con aspecto de posos de café, lo cual indica sangrado estomacal y requiere atención médica inmediata.
Las náuseas suelen intensificarse después de comer, especialmente tras consumir alimentos grasos, picantes o ácidos que irritan aún más el estómago inflamado.
3. Sensación de Plenitud o Hinchazón Abdominal
Muchas personas con gastritis experimentan una sensación incómoda de llenura en la parte superior del abdomen, incluso después de comer pequeñas cantidades de alimento. Esta sensación, conocida como saciedad precoz, ocurre porque el estómago inflamado no puede expandirse normalmente.
La hinchazón abdominal se acompaña frecuentemente de distensión visible del abdomen y puede generar una sensación de pesadez constante. Este síntoma puede hacer que las personas eviten comer cantidades normales de alimento, lo que potencialmente conduce a pérdida de peso no intencionada.
Esta plenitud puede persistir durante horas después de las comidas y frecuentemente se asocia con gases intestinales y eructos excesivos.
4. Pérdida de Apetito
La falta de apetito es un síntoma común que surge como consecuencia del malestar digestivo constante. Las personas con gastritis a menudo sienten aversión hacia la comida debido al dolor, náuseas o sensación de plenitud que experimentan al comer.
Esta pérdida de apetito puede ser selectiva, evitando especialmente alimentos que previamente han causado molestias, como comidas condimentadas, ácidas o grasosas. Con el tiempo, la reducción en la ingesta alimentaria puede llevar a deficiencias nutricionales y pérdida de peso significativa.
Es importante no ignorar este síntoma, ya que la desnutrición puede debilitar el sistema inmunológico y retrasar la recuperación del revestimiento estomacal.
5. Eructos Frecuentes
Los eructos excesivos son una manifestación común en la gastritis, resultando de la acumulación de gases en el estómago debido a la digestión alterada. Este síntoma puede presentarse con mayor frecuencia después de comer o beber, especialmente bebidas carbonatadas.
El aire atrapado en el estómago inflamado busca escapar hacia arriba a través del esófago, causando eructos repetitivos que pueden acompañarse de un sabor ácido o amargo en la boca. Algunas personas también experimentan regurgitación de pequeñas cantidades de alimento o líquido ácido.
Aunque los eructos ocasionales son normales, cuando se vuelven frecuentes y persistentes, pueden indicar un problema digestivo que requiere evaluación médica.
6. Acidez Estomacal y Reflujo
La acidez, también conocida como pirosis, es una sensación de ardor que sube desde el estómago hacia el pecho y la garganta. Este síntoma ocurre cuando el ácido estomacal irrita el esófago, y es particularmente común en personas con gastritis.
El reflujo gastroesofágico frecuentemente acompaña a la gastritis, causando que el contenido ácido del estómago regrese al esófago. Esto puede generar un sabor agrio o amargo en la boca, especialmente al acostarse o inclinarse hacia adelante.
Factores que empeoran la acidez:
- Comidas abundantes o tardías en la noche
- Alimentos grasos, picantes o ácidos
- Posición horizontal después de comer
- Bebidas con cafeína o alcohol
7. Hipo Persistente
Aunque menos común, el hipo persistente puede ser un síntoma de gastritis que muchas personas no relacionan con problemas estomacales. Este fenómeno ocurre debido a la irritación del diafragma causada por la inflamación del estómago.
El hipo relacionado con gastritis tiende a ser más prolongado que el hipo normal y puede aparecer repetidamente, especialmente después de comer. Si bien el hipo ocasional es inofensivo, cuando se vuelve frecuente y difícil de controlar, puede indicar irritación gástrica significativa.
Este síntoma puede interferir con actividades diarias como comer, hablar o dormir, y generalmente mejora cuando se trata la inflamación subyacente del estómago.
8. Mal Aliento
El mal aliento crónico, o halitosis, puede ser una consecuencia de la gastritis debido a varios factores relacionados con la inflamación estomacal. Los problemas digestivos pueden causar que los gases y olores del estómago suban hacia la boca.
Además, la presencia de la bacteria Helicobacter pylori, una causa común de gastritis, puede contribuir directamente al mal aliento. Esta bacteria produce compuestos sulfurados que generan un olor desagradable característico.
El mal aliento relacionado con gastritis suele persistir a pesar de una buena higiene oral y puede acompañarse de un sabor metálico o amargo constante en la boca. Este síntoma puede mejorar significativamente cuando se trata la inflamación gástrica subyacente.
9. Cambios en las Heces
La gastritis puede afectar el color y la consistencia de las deposiciones. Las heces pueden volverse más oscuras, tomando un color negro alquitranado (melena), lo cual indica sangrado en el tracto digestivo superior que requiere atención médica urgente.
Algunas personas también pueden experimentar diarrea ocasional o cambios en la frecuencia de las evacuaciones intestinales. La presencia de sangre en las heces, ya sea visible o microscópica, es una señal de advertencia que no debe ignorarse.
Señales de alarma en las heces:
- Color negro y consistencia alquitranada
- Presencia de sangre roja
- Cambios persistentes en la consistencia
- Heces pálidas o grisáceas
10. Fatiga y Debilidad General
La fatiga crónica es un síntoma que a menudo se pasa por alto pero que puede estar relacionado con la gastritis. Esta sensación de cansancio persistente puede resultar de varios factores, incluyendo la mala absorción de nutrientes debido a la inflamación estomacal.
Cuando la gastritis causa sangrado crónico, puede desarrollarse anemia, lo que contribuye significativamente a la sensación de debilidad y falta de energía. La anemia ferropénica es particularmente común en casos de gastritis crónica con sangrado prolongado.
Además, el dolor constante y las molestias digestivas pueden afectar la calidad del sueño, lo que agrava la sensación de fatiga. Las personas pueden sentirse exhaustas incluso después de descansar adecuadamente, y pueden experimentar dificultad para concentrarse o realizar actividades diarias normales.
Causas Principales de la Gastritis
Comprender las causas de la gastritis es esencial para prevenir su aparición y evitar recurrencias. Las causas más comunes incluyen:
Infección por Helicobacter pylori: Esta bacteria es la causa más frecuente de gastritis crónica. Se estima que más de la mitad de la población mundial está infectada, aunque no todos desarrollan síntomas. La bacteria daña la capa protectora del estómago, permitiendo que el ácido irrite el revestimiento.
Uso prolongado de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): Medicamentos como el ibuprofeno, aspirina y naproxeno pueden debilitar la barrera mucosa del estómago cuando se usan regularmente o en dosis altas, especialmente sin protección gástrica.
Consumo excesivo de alcohol: El alcohol irrita y erosiona el revestimiento del estómago, causando inflamación aguda o crónica. El consumo frecuente y en grandes cantidades aumenta significativamente el riesgo de desarrollar gastritis.
Estrés severo: El estrés físico causado por cirugías mayores, quemaduras graves, traumatismos o enfermedades críticas puede provocar gastritis aguda por estrés. El estrés emocional crónico también puede contribuir al desarrollo de problemas gástricos.
Enfermedades autoinmunes: La gastritis autoinmune ocurre cuando el sistema inmunológico ataca las células del estómago por error. Esta condición es menos común pero puede llevar a deficiencia de vitamina B12 y anemia perniciosa.
Reflujo biliar: Cuando la bilis fluye desde el intestino delgado hacia el estómago, puede irritar el revestimiento gástrico y causar inflamación crónica.
Otros factores:
- Consumo de alimentos muy picantes o ácidos en exceso
- Tabaquismo
- Edad avanzada (el revestimiento del estómago se adelgaza con los años)
- Infecciones virales o fúngicas, especialmente en personas inmunocomprometidas
- Consumo excesivo de café o bebidas con cafeína
Prevención de la Gastritis
Aunque no todas las causas de gastritis son evitables, existen medidas que pueden reducir significativamente el riesgo de desarrollar esta condición:
Mantener una alimentación equilibrada: Consumir comidas regulares en horarios establecidos, evitando ayunos prolongados. Optar por alimentos suaves, no irritantes, y reducir el consumo de comidas muy condimentadas, grasosas o ácidas.
Limitar el consumo de alcohol: Reducir o eliminar el consumo de bebidas alcohólicas puede proteger significativamente el revestimiento del estómago. Si se consume alcohol, hacerlo con moderación y preferiblemente con alimentos.
Evitar el uso indiscriminado de medicamentos: Usar antiinflamatorios y analgésicos solo cuando sea necesario y bajo supervisión médica. Si se requiere uso prolongado, consultar con un profesional sobre opciones de protección gástrica.
Controlar el estrés: Practicar técnicas de relajación como meditación, yoga, ejercicio regular o respiración profunda puede ayudar a reducir el impacto del estrés en el sistema digestivo.
Mantener una buena higiene: Lavarse las manos regularmente, especialmente antes de comer y después de usar el baño, puede ayudar a prevenir infecciones por H. pylori y otras bacterias.
Dejar de fumar: El tabaco aumenta la producción de ácido estomacal y debilita la barrera protectora del estómago. Abandonar este hábito mejora significativamente la salud digestiva.
Comer porciones más pequeñas: Consumir comidas más frecuentes pero en menor cantidad puede reducir la carga sobre el estómago y disminuir la producción excesiva de ácido.
Identificar y evitar alimentos desencadenantes: Cada persona puede tener diferentes alimentos que irritan su estómago. Llevar un diario alimentario puede ayudar a identificar y evitar estos desencadenantes personales.
Preguntas Frecuentes sobre la Gastritis
¿La gastritis puede curarse completamente?
Sí, en muchos casos la gastritis puede curarse completamente, especialmente la gastritis aguda. El tratamiento adecuado de la causa subyacente, como la erradicación de H. pylori o la suspensión de medicamentos irritantes, generalmente permite la recuperación total del revestimiento estomacal. Sin embargo, la gastritis crónica puede requerir manejo a largo plazo.
¿Cuánto tiempo duran los síntomas de gastritis?
La duración de los síntomas varía según el tipo de gastritis. La gastritis aguda puede resolverse en pocos días con tratamiento adecuado, mientras que la gastritis crónica puede persistir durante meses o años si no se trata correctamente. Es importante consultar a un médico para recibir el tratamiento apropiado.
¿La gastritis puede convertirse en algo más grave?
Si no se trata, la gastritis crónica puede llevar a complicaciones como úlceras gástricas, sangrado estomacal, o en casos raros, aumentar el riesgo de cáncer gástrico, especialmente cuando está causada por H. pylori. Por eso es importante buscar atención médica y seguir el tratamiento recomendado.
¿Qué alimentos debo evitar si tengo gastritis?
Se recomienda evitar alimentos irritantes como comidas muy picantes, frituras, alimentos muy ácidos (cítricos, tomate), café, alcohol, bebidas carbonatadas, y alimentos muy grasos. Cada persona puede tener sensibilidades diferentes, por lo que es útil identificar qué alimentos específicos empeoran sus síntomas.
¿La gastritis es contagiosa?
La gastritis en sí no es contagiosa, pero la bacteria H. pylori, que es una causa común de gastritis, puede transmitirse de persona a persona a través del contacto con saliva, vómito o heces contaminadas. Por eso es importante mantener buenas prácticas de higiene.
¿Puedo hacer ejercicio si tengo gastritis?
Sí, el ejercicio moderado es generalmente beneficioso para las personas con gastritis, ya que ayuda a reducir el estrés y mejorar la función digestiva. Sin embargo, es recomendable evitar ejercicio intenso inmediatamente después de comer y esperar al menos 2-3 horas después de las comidas.
¿Cuándo debo consultar a un médico?
Debe consultar a un médico si experimenta dolor abdominal severo o persistente, vómito con sangre o aspecto de posos de café, heces negras o con sangre, pérdida de peso inexplicable, o si los síntomas no mejoran después de varios días. Estos pueden ser signos de complicaciones que requieren atención inmediata.
¿El estrés realmente puede causar gastritis?
El estrés severo, especialmente causado por enfermedades graves, cirugías o traumatismos, puede causar gastritis aguda por estrés. El estrés emocional crónico también puede empeorar los síntomas de gastritis existente y aumentar la producción de ácido estomacal, aunque su papel como causa directa es más controvertido.
Referencias:
- Mayo Clinic – Gastritis
- National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases – Gastritis
- MedlinePlus – Gastritis
- World Health Organization – Helicobacter pylori
- Asociación Española de Gastroenterología
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